25 febrero, 2009

Porqués

A veces me pongo a pensar en el porqué. El porqué de mis escritos, el porqué de la angustia y tristeza en ellos, el porqué de mis vivencias, el porqué de plasmarlo todo aquí; el porqué de esta catarsis. La respuesta, más que claro, aún no la he encontrado, basta con decir que todo es una catarsis grande la cual vengo acarreando hace más de dos años, pero sin embargo el porqué no se encuentra. Es decir, si uno comienza a preguntarse los porqués de miles de acciones, fuese cual fuese la elegida, terminaría en una cadena semántica de porqués, ya que viéndolo de una forma elevada y, hasta podría decir, alejada, los porqués no son más que puertas al pensamiento.
Un día, hace muy poco tiempo (a comparación de mis cortos años), me dí cuenta que los porqués habían comenzado a tomarse una parte de mi vida. Cuando viajaba, antes de cerrar completamente mis ojos a causa del sueño, mientras me duchaba, al caminar, observando los diferentes individuos que me topaba por las calles, y así en unos cuantos decimos de acciones que uno puede llegar a hacer. Los porqués comenzaron a invadir poco a poco y momento tras momento, mi mente.
Es así como hasta el día de hoy, con más fuerza que antes, los porqués siguen perpetuos. Muchas veces me llevaron a pensar el porqué de ellos mismos. Me llevaron a sentir momentos de extrema soledad al no sentirme comprendida ¿por qué no me sentía comprendida? ¿Por qué siempre hay un porqué que plantearse? ¿Por qué me angustio a veces a raíz de un porqué?
Claro que hay “puntos a favor”, ya que los porqués no se quedan sin respuesta alguna. Siempre que haya una respuesta lógica y no tan refutable, será bienvenida. Es así como puedo afirmar que, más allá de cualquier tipo de conocimiento o historia aprendida, puedo crear mis propios pensamientos con respecto a tal o tal cosa. Sin embargo, muchas veces no se encuentra respuesta alguna, como por ejemplo ¿Por qué vivimos en este mundo? o ¿Por qué él me ha dicho eso? La primera es clara y compleja, y obviamente que no hay respuesta infalible, lo cual tampoco quiere decir que no haya hipótesis, pero al fin y al cabo, no hay respuesta. La segunda depende de un tercero, y obviamente cuando hay un tercero, y más que mal, es humano hablando de sentimientos personales, pues obviamente que ya es algo a creer en un 50% o quizás menos. Es que nunca se sabe ¿por qué esta mal no creer en otro humano? ¿Por qué esta bien? ¿Y por qué miente?, aquí tenemos otro ejemplo, valga la redundancia.
Y así como hay puntos a favor, claramente están los “puntos en contra” luego de encontrarnos sin respuestas. Bueno, talvez esto me pase solo a mí, o quizás a ustedes también, pero ¿acaso es posible angustiarse por no encontrar respuesta alguna? ¿Sentirse vacío? ¿Solo? ¿Estaré demasiado sensible? ¿La locura me ha invadido? No lo sé, claro que no lo sé. Y ese seguirá siendo un porqué más en mi lista de porqués. Un porqué fastidiado, agonizador y delator para cuando uno quiere explayar ideas en escritos.

Parece ser que ya he terminado, o por lo menos ya me siento satisfecha. Pero claro, ahora viene otra vez como un tormento convertido en placer, él: ¿por qué me levanté de la siesta que iba a tomar y me puse a escribir sobre porqués?... Si, comprendo, esto ya parece un chiste ¡una broma de mal gusto, un bárbaro desperdicio de tiempo! Pero déjenme serles sincera, decirles realmente que, aunque haya hablado y hablado, así y todo… aún, no lo sé.

09 febrero, 2009

El inextrañable (más allá de mis manos)

Siempre supuse que el ser humano volvía al pasado (alguna pequeña acción siempre lo lleva a recordar parte de lo que vivió). Es así que hoy, escuchando “Blind Dumb Deaf”, escribo esto.

No se muy bien que es lo que siento, realmente hay muchas hojas que se caen. Últimamente he dicho que el otoño ha acelerado su transcurso. Pero claramente eso no es posible. Pues bien, trato de encontrar otra respuesta, pero las ramas no me dejan. Me ven; cubren. Se que a ellas les gusta demasiado cubrirme hasta asfixiarme. Dejarme dar cuenta que en realidad me aman. Que esa asfixia es parte del placer que sienten y que siento (una copulación de almas -almas diferentes-).
Es que en realidad, todos somos tan diferentes.
La mayoría de almas que vi siempre estuvieron en contra o tenían algo para decir (decir sobre este desquiciado mundo) ¿Es que nadie se da cuenta que ya lo sabemos? Ya somos conscientes de ello ¡Claro que si!
Y me rio tan malévolamente y tan dolorida. Por que es verdad, lo se, pero mi presencia no modifica nada. Y vamos a morir. Vamos a morir todos. Y estaré demasiado contenta cuando eso suceda y vea cada rostro llorando. Esas caras que siempre se quejaron por idioteces, (trágicas idioteces). Sin embargo no supieron valorar lo que tenían. Nunca lo sabrán valorar.
Talvez este enferma, no lo se, realmente.
El día en que me hables y puedas comprender realmente quien soy, te invito a que me contestes un centenar de preguntas que aún no he podido descifrar, y aunque digas que esto es absurdo (absurdo por la vida que llevo; por la vida que estoy tratando de sostener, por las lágrimas que me has hecho derramar, y por ser el inextrañable), te digo que en estos momentos, te odio.