Se que debería optar por deshacerme de ello.
Recuerdo cuando un hombre, no muy lejano a mis pensamientos, me describió una serie de sucesos mecánicos que se daban con frecuencia en el sistema humano. Si bien abarcaba mucho más de tres temáticas, el que más me llamó su atención fue el que explicaba en su completo, pero de forma extremadamente simple, la interacción humana a nivel sentimental.
Defino esta acción dentro de una serie de niveles caracterizados por errores en un principio (ninguno más particular que otro). Para uno poder “deshacerse” de estas fallas debe, con ayuda de las experiencias de vida y la obtención de conocimientos, eliminarlas. De modo que uno evoluciona interiormente y al mismo tiempo logra la estabilidad en conjunto (sin utopías de por medio), tan anhelada. Sin embargo, el proceso puede llegar a completarse o estancarse en su camino, todo dependerá de la capacidad que cada humano lleve consigo para poder aprender de sus acciones equivocas.
Lo indiscutible es que él se encuentra en la etapa prematura, aquella en la cual se ve el primer gran disgusto. Esta envuelto en emociones oscuras. Yo misma he visto como él detestaba el gran acontecimiento. Sin embargo, ha crecido. Pero, de todos modos, aún no logra encontrar la fase cruda proveniente de su instinto. Retrocede y avanza. Quiero creer que en algún momento asentará la mente en un estadio frío, y por fin pensará en lo sucedido. Yo he pasado por lo mismo, y comprendo la situación al ras, a pesar de toda la locura. Pero se lo difícil que es… Pero estamos en caminos distintos.
A raíz de su error, mi mente decae en otra falla. La sensación de haber vivido lo que acontece. De sentir y comparar con lo pretérito ¿Qué señal más inmensa que esta?
Carente de lógica en muchos momentos, me he dejado llevar.
Para suministrar un poco más de este ácido volumen, afirmo que al mismo tiempo, la lucha interna dentro de cada humano, entre lo propio de uno y lo animal, crece a cada instante. Pero, siempre el razonamiento en el primer casillero de juego.
Conozco todas sus acciones. La idea de seguir esperando me aísla demasiado.
24 diciembre, 2008
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