Todas las mañanas compro el periódico y todas las mañanas, al leerlo, me mancho los dedos con tinta. Nunca me había importado ensuciármelos con tal de estar al día con las noticias. Pero esta mañana sentí un malestar apenas toque el periódico. Creo que solamente se trataba de uno de más acostumbrados mareos. Pague el importe del diario y regrese a mi casa. Mi esposa había salido de compras. Me acomode en mi sillón favorito, encendí un cigarro y me puse a leer la primera pagina. Luego de enterarme de que un jet se había desplomado, volví a sentirme mal; vi mis dedos y los encontré mas tiznados que de costumbre. Con un dolor de cabeza terrible, fui al baño, me lave las manos con toda calma y, finalmente, me lave con blanqueador; pero el intento fue inútil por que la mancha creció y me invadió hasta los codos. Ahora, mas preocupado que molesto llamé al doctor y me recomendó que lo mejor era que tomara unas vacaciones o que durmiera. Después, llame a las oficinas del periódico para elevar mi más profunda protesta; me contesto una voz de mujer, que solamente me insulto y me trato de loco.
En el momento en que hablaba por teléfono, me di cuenta de que, en realidad, no se trataba de una mancha, si no de un número infinito de letras pequeñísimas, apeñuscadas, como una inquieta multitud de hormigas negras. Cuando colgué, las letritas habían avanzado ya hasta mi cintura.
Asustado, corrí hasta la puerta de entrada pero, antes de poder abrirla, me flaquearon las piernas y caí estrepitosamente. Tirado boca arriba descubrí que, además de la gran cantidad de letras-hormiga que ahora ocupaban todo mi cuerpo, había una que otra fotografía. Así estuve durante varias horas hasta que escuché que habrían la puerta. Me costó trabajo hilar la idea, pero al fin pensé que había llegado mi salvación. Entró mi esposa, me levanto del suelo, me cargó bajo el brazo, se acomodó en m sillón favorito, me hojeo despreocupadamente y se puso a leer.
· Guillermo Samperio
Uno de los primeros cuentos que me abrió la mente en mi infancia, además de los poemas de Antonio Machado.

