24 noviembre, 2007

Hipocondría divina

Curiosidad insensible dentro de aquella mente. El no obtenía respuesta alguna. Sabia de síndromes, municiones y espectros. Algo más rondaba.

Descuidadamente puso su mano enfrente de aquel espejo que reflejaba su mirada; su figura esbelta. Paresia dueño de todo aquello, pero ya hacia varias noches, que no dormía en el. Deambulaba en fuertes y tenebrosas melodías. Melodías llena de dolor. No había hecho más que cometer un pecado. El pecado invicto; nunca deseado.
Debatía consigo mismo, pretendiendo obtener una respuesta de entre basura quemada. Su lujuriosa contradicción no lo dejaba.

Tomaría poder de sí mismo esa misma mañana. Reflejándose y preguntándose por milésima vez: ¿Quién eres?
No obtendría respuesta alguna nuevamente. No sentiría el mismo vació que lo precipitaba cada noche.

Esquelético y partidario de la autodestrucción. Quiso acabar consigo mismo, de ese modo acabaría con el/ella, quien demonios fuese reflejándose en aquel espejo deteriorado por la humedad.
Dominante y con fuerte presencia, seguía manejando a aquel individuo mediante placenteros y prohibidos deseos.
¿En cuanto tiempo finalizaría su aberrante tortura?

Alucinógeno ya no esta aquí para compartir sus fantasías, como siempre, alejadas de las leyes de la razón, estará en aquel lugar con el que siempre soñó, parte de su mentira. Esa mentira colectiva que muchos creen y de la cual otros desconfían.

Las manos de Dios

-Es que tú no tienes fé, por eso no puedes ver la realidad.

-¡Padre! ¡No puedo hacer eso!
-¡Reza!

-Fredom, he estado rezando por ti.

-Quiero que sepas que estoy orgulloso de ti; y Dios también.

-¡Vaya, ya lo terminaste! Seguro que no rezaste ni una vez.

-Éste hombre murió por culpa tuya, por que tú no tienes fé.
-Que Dios lo acoge en su seno y lo guarde.

-¿Tienes miedo? ¿De qui én?
-De ti
-Debes tenerle miedo a los demonios. El ángel me dijo que tu eras uno de ellos. Yo deber ía temerte, hijo.

-Papá no me deja darte comida, pero puedo darte algo de agua. El dice que tienes que aceptar la voluntad de Dios.

-¿Ya ha hablado Dios contigo?
-¡Dios no existe!

-Padre... He visto a Dios. El me ha llamado.
.
.
.
"Dios ha muerto y tengo las manos manchadas de sangre"

21 noviembre, 2007

Volvamos

Perdí todo aquello que solía tener. Lo que me dio vida, amor y paz.
Creí poder retenerte alguna milésima de segundo más, pero he perdido.
Trate de buscar en recuerdos lo mejor de ti y es así como te retengo.

Perdí el consuelo y las ganas de extrañarte.
Sentada en mi lecho espero aquel cesante sonido del teléfono.
Varías veces hubiera corrido hasta matarme por ti.
No extraño más, solo lloro sin esperanzas.
Sin esperanzas no hay nada.

Perdí ilusiones que crecieron junto a ti.
Poder ser solo de alguien. Alguien digno de poseerme.

Perdí el deseo de hacerte feliz, ya nadie quiere verme.

Anhelo el día en que vuelva a ver esos ojos claros, serenos, que iluminaron mi corta estadía junto a ti.

19 noviembre, 2007

Inconsciente delator

Lloré. Me desperté llorando tras un sueño en donde te presentabas, tratándome con tus encantos de hombrezuelo ebrio. Diciéndome mil palabras que deseaba con lujuria que pronunciaras en la realidad, pero ni siquiera podías recordar quien yo era.

Hacia demasiado tiempo, más bien años, que no tenía una sensación tan fuerte como para amanecer derramando lágrimas y mucho menos imaginé que esta vez sería por ti.
Lo siento, ya lo dije y una vez más lo diré…
Solo me alejé por que no quiero tu piedad, ni consuelo.
Jamás seremos algo, en la nada.

(04/07)

Ironía

¡OH dios!
¿
Cómo te has atrevido a descomplacerme?
¿
Cómo has desechado tus engaños?
¿
Acaso no crees en cada individuo? ¿En esas humildes almas pecadoras?
Estan allí para complacerte, para verte gozar con su fé.
Se que tu crees en el perdón de esos pecados.
Llevas el poder para hacerlo.

Mírame detrás de un espejo, recoge mis migajas hasta llegar al desierto de fuego.
No eres más que mi contemplación, vergüenza y pudor.

Marques De Sade

Pequeño fragmento de La filosofía en el tocador:

Dolmancé: - Los detalles libertinos de las pasiones de los hombres son poco susceptibles, señora, de convertir como temas de introducción para una jovencita que, como Eugenia, no está destinada al oficio de mujer pública. Ella se cazará y puede apostarse diez contra uno que su marido no tendrá esa clase de gusto; si así fuere, la conducta es fácil: mucha dulzura y complacencia con él; por otro lado, mucha falsedad y compensaciones en secreto. En pocas palabras encierra todo. Si no obstante Eugenia desea algunos análisis de los gustos del hombre en el libertinaje, para examinarlos más sumariamente, los reducimos a tres: la sodomía, las fantasías sacrílegas y, los gustos crueles.

18 noviembre, 2007

Magia perdida


Magia perdida. Aturdida. Ida.

11 noviembre, 2007

Ms. U

Deseo poder sentirte cerca de mí por un tiempo más.
Es temprano para que te marches y rompas todo esto que hemos creado.
Deseo poder tenerte unos segundos más, amarte y dejarme llevar por esto que llevo en mis adentros.
Quisiera ver aquello que pretendes mostrarme, sin tristeza y autosufrimiento.

Deseo ser libre, amarte. Estar envuelta en tus brazos una vez más.
Retenerte es mi verdadero deseo. Pero se que eres humano y el sentimiento poco a poco se va desgastando.
¿Qué es lo que sientes? ¿Qué es lo que pretendes de esta homogénea unión?
Has estado erosionándote y contigo eso que sientes, o quizás sentías. Pero aquí estoy yo: Sentimiento firme, fiel a ti.

I’m trying to give you all I have.
I’m trying to make you happy.
I wanna love you free.
Please, stay with me.
I Ms. U so much.

Ilusión microscópica

Seguiré siendo una ilusión microscópica y nada lo cambiará.
Enredada entre tantos misterios, aun no logro explotar un 100% de mí.
He pasado años dando. Pero muy pocas veces he recibido algo.
Talvez, en algún día pasajero, llegue el momento en que la paz me estreche entre sus manos, para salir de ese mundo de mentiras, el cual ansiaba conocer (maldita intriga).
En esté mundo no hay nada más que sufrimientos y engaños como punto máximo.
Me entristece saber que no puedo fusionarme, pero me agrada ser consciente de mi sinceridad.

No existo. No soy visible al ojo humano y mucho menos a sus sentimientos.
Soy pequeña y al mismo tiempo infinita. Pero no logran verme.
Traté de hacerme notar por momentos, pero no hubo respuesta alguna.
Tras varios intentos fracasados, comprendí.
He decidido partir desde el principio para editar errores y remontar recuerdo tras recuerdo.
Muy lejos de todos, allí me encontraré.
Esperando alguna ilusión, de mi mismo volumen.

10 noviembre, 2007

Miedo

Miedo. Desesperación. Eso era lo que sentía aquella joven.

Pasó varios años de su vida en aquel edificio, alquilando para subsistir frente a la cruda realidad social que vivía.
Un día la maldita burocracia decidió corromper su armonía, produciéndole una serie de cambios internos. Dejándola casi vacía. Lo único que seguía persistiendo en su interior, era un importante grado de esquizofrenia. Locura.
Sus días de tediosos pasaron a ser aventureros. Feliz y vouyeristamente observaba hermosas parejas. Envidiaba aquella normalidad que sus ojos veían.
Una vez en su edificio, la felicidad no existía. El dolor y pasión se hacían presentes. Dolor para las victimas, pasión para ella.

Dominada por la locura. Atada, perdida en medio de la nada.
Quiere volver y pretender ser más astuta. Ver lo que sus ojos habían cortado.

Acaso, ¿podrás?
-Tu juventud perdida ha de estallar en mil secuelas. Ahora es tiempo de vivir en donde nunca has querido. Perder tu vida en aquel despreciable lugar. Lleno de gusanos, cadenas y moscas.
¡Que linda vida te espera! Felicitaciones, ingenua.

(Muchas veces deseé hacer lo mismo con varias personas)

Y pensar que después de esta extraña visión volví a tener esos síntomas que creí haber dejado en el pasado…




-Basado en "Para entrar a vivir" (Narcizo Ibañes Serrador)-

Sola

Recuerdo aquellas tardes llenas de personajes a mí alrededor, relacionándose unos con otros. Viviendo parte de su frenesí locura. Viviendo en aquella fantasía lunática, incrédula, asquerosa.
Tenía que fingir para tener algo de alegría, algo de ternura y afecto humano. Un poco de piedad por mí misma, para pecar y sentirme viva.
Ellos amaban mi sutil hablar. Mis palabras eran como flores. Gritaban de alegría, fotosintetizaban rayo tras rayo de luz, llenándose de vida.
Luego de un tiempo no pude más. Debía salir de esa falsedad. ¡Esas palabras no eran mías! Esa alegría era fantasía.
Ellos creaban un mundo feliz e, ilusamente, mi ser se infiltraba dentro de esa realidad crónica de olvidos.
Me alejé y perdí. Perdí el encanto que partía de esa fantasía. Vertí lágrimas dentro del vacío y me sumergí en mí.
Descubrí que era la soledad.
Comencé a buscar en cuerpos ajenos un refugio para mi alma desvanecida por las penumbras. Pero no encontré más que rechazo. Acaso ¿habría algo dentro de mí?
Con furia y desconsuelo mordí cada trozo de dolor, comí de mi misma, para luego caer profundamente en un coma.
Un coma que me dejo atónita por meses. Al filo de la muerte.
Demacrada, poco a poco decidí tomar valor y comencé a esfumarme dentro de cada letra, melodía o deseo que encontrara correspondido a mi pensamiento, de modo que pudiera deslizar mi cuerpo dentro de visiones intrate rrenales.
Aún sigo dentro de ese mundo, sin deseos de salir. Lo he comprendido. Y hoy se que es todo mío. Estoy sola, sin ninguna presencia de vida más que la mía misma, pero por momentos se hace presente una trágica ilusión, encendiéndome. Deseando pertenecer o retenerte.